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¿Son el café y la cafeína adictivos?

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Si te cuesta funcionar por la mañana sin café, no estás solo.

De hecho, la cafeína es considerada la droga más comúnmente usada en el mundo.

Muchas personas consideran que el consumo de café y la ingesta de cafeína que lo acompaña es una de las pocas adicciones socialmente aceptables.

Sin embargo, algunos se resisten a poner el café o la cafeína en la misma categoría que las adicciones más fuertes.

Este artículo analiza críticamente ambos lados de la moneda para determinar si la cafeína es realmente adictiva.

El café contiene cafeína

El café contiene cafeína, un estimulante natural que también se encuentra en pequeñas cantidades en el té, el chocolate y los refrescos.

Actualmente es la sustancia psicoactiva más consumida, y la culpable de las propiedades potencialmente adictivas del café.

La cafeína tiene varios efectos en el cuerpo, incluyendo la capacidad de aumentar el metabolismo, mejorar el rendimiento en el ejercicio y mejorar el estado de ánimo.

Pero la cafeína es quizás más conocida por sus efectos en el cerebro, donde ayuda a aumentar el estado de alerta, la concentración y la motivación para trabajar.

La cantidad de cafeína que se encuentra en el café varía enormemente. Por ejemplo, algunas tazas de café pueden contener tan sólo 30 mg, mientras que otras contienen más de 300 mg.

Sin embargo, en promedio, una taza de café de 8 onzas contiene alrededor de 100 mg de cafeína, suficiente para producir efectos notables en la mayoría de las personas.

Una vez consumida, la cafeína tarda unos 30-60 minutos en alcanzar su máxima concentración en la sangre. Los efectos tienden a durar entre tres y nueve horas, dependiendo de la persona.

El efecto de la cafeína en el cerebro

Cuando consumes cafeína, es absorbida rápidamente por tu intestino antes de viajar a tu cerebro.

Una vez allí, tiene un efecto estimulante directo en tus células cerebrales.

Esto se debe a que la estructura química de la cafeína se asemeja a la de la adenosina, una molécula que tiene un efecto relajante en el sistema nervioso central.

Esto permite que la cafeína se ajuste a los receptores de adenosina en el cerebro, bloqueándolos e impidiendo que la adenosina se una a ellos para producir sensaciones de cansancio.

A su vez, los receptores bloqueados estimulan la liberación de otros estimulantes naturales y permiten que algunos de ellos, como la dopamina, funcionen más eficazmente. Esto aumenta aún más el estado de alerta y reduce la sensación de cansancio.

En pocas palabras, la cafeína funciona de dos maneras:

  • Evita que las células del cerebro señalen que estás cansado.
  • Hace que tu cuerpo libere otros estimulantes naturales y potencia sus efectos.

El resultado final del efecto de la cafeína en el cerebro es una sensación de alerta, bienestar, concentración, confianza en sí mismo, sociabilidad y motivación para trabajar.

¿Por qué la cafeína se vuelve adictiva?

Al igual que otras sustancias adictivas, la cafeína puede volverse físicamente adictiva.

Esto se debe a que el consumo regular y sostenido de cafeína puede provocar cambios en la química de su cerebro.

Por ejemplo, las células cerebrales pueden comenzar a producir más receptores de adenosina como una forma de compensar los bloqueados por la cafeína.

A su vez, la mayor cantidad de receptores requiere que usted consuma una mayor cantidad de cafeína para lograr el mismo "arreglo de la cafeína". Esto explica cómo los bebedores regulares de café construyen una tolerancia con el tiempo.

Por otro lado, cortar abruptamente el suministro de cafeína deja al cerebro con muchos receptores libres para que la adenosina se una.

Esto puede producir una fuerte sensación de cansancio y se cree que es la razón principal de los síntomas de abstinencia de la cafeína que a menudo surgen al dejar de beber.

Mientras que el consumo diario de cafeína crea una adicción física, el acto de beber café regularmente puede promover una adicción de comportamiento.

A diferencia de la adicción física, la adicción al comportamiento puede no ser causada por el consumo de cafeína en sí.

Más bien, el entorno social en el que se consume el café y los sentimientos que acompañan a su consumo son los que pueden animarle a tomar otra taza.

Dicho esto, no está claro el gran papel que este aspecto del comportamiento juega en la adicción a la cafeína. Se necesita más investigación segun Rehabilitación de Drogas ORG

¿Cuándo se vuelve adictiva la cafeína?

Como sucede con otras sustancias, el riesgo de convertirse en adicto al café depende de varios factores.

Por un lado, los expertos creen que la probabilidad de engancharse puede estar influenciada, en parte, por su genética.

Naturalmente, los bebedores habituales de café tienen un mayor riesgo de sufrir los cambios cerebrales descritos anteriormente y de convertirse en dependientes de la cafeína.

Por el momento, lo que no está claro es cuánto tiempo tardan el cuerpo y el cerebro en adaptarse físicamente a la ingesta diaria de cafeína.

Lo que sí saben los expertos es que los síntomas de abstinencia como los dolores de cabeza, la falta de concentración, la somnolencia y la irritabilidad pueden aparecer tan sólo de 12 a 24 horas después de la última dosis de cafeína, y pueden durar hasta nueve días.

Además, pueden ser el resultado de la reducción de la dosis diaria de cafeína en tan sólo 100 mg, el equivalente a una taza de café al día.

La buena noticia es que la gravedad de los síntomas suele llegar a su punto máximo en los dos primeros días y disminuye gradualmente a partir de entonces.

La diferencia entre la adicción a la cafeína y las adicciones más fuertes

Podría decirse que las adicciones pueden variar en intensidad. Dicho esto, la mayoría comparten síntomas clínicamente significativos, incluyendo:

  • Un deseo persistente o esfuerzos infructuosos para reducir o controlar el uso
  • Uso continuado a pesar de los daños
  • Síntomas característicos de la abstinencia

Los médicos suelen utilizar estos síntomas para diagnosticar una adicción, y en un examen reciente se informa de que una buena proporción de los consumidores de cafeína los desarrollan.

Sin embargo, a pesar de ello, muchos expertos se muestran reacios a etiquetar oficialmente la cafeína como sustancia adictiva.

De hecho, una encuesta reciente entre profesionales de la adicción revela que sólo el 58% cree que las personas pueden desarrollar una dependencia de la cafeína. Se citan varias razones para apoyar esta opinión.

En primer lugar, se cree que las sustancias adictivas como las anfetaminas, la cocaína y la nicotina estimulan el área del cerebro relacionada con la recompensa, la motivación y la adicción en mayor medida que la cafeína.

Además, para la mayoría de las personas, el consumo regular de cafeína plantea pocos daños a sí mismas y a la sociedad, lo que es menos frecuente en el caso del consumo de drogas ilegales.

Es más, la mayoría de los consumidores no se esfuerzan por controlar su consumo de cafeína como muchos lo hacen con otras sustancias adictivas.

Esto se debe a que las altas dosis de cafeína producen sensaciones desagradables, como temblores y nerviosismo. Esto tiende a desanimar a la gente a consumir más, haciendo que el consumo de cafeína sea autolimitado.

Cuando se trata de la abstinencia de la cafeína, los síntomas no duran tanto tiempo y tienden a ser mucho más leves que los relacionados con adicciones más fuertes. Además, por lo general no requieren intervención profesional ni medicación.

Debido a estas diferencias, a algunos expertos les preocupa que etiquetar oficialmente el consumo habitual de cafeína como "adicción" pueda hacer que la adicción a otras sustancias -por ejemplo, las drogas ilegales- parezca menos grave.

Actualmente, la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) reconoce que la abstinencia de la cafeína es una condición clínica, pero todavía no ha clasificado la adicción a la cafeína como un trastorno de abuso de sustancias.

Sin embargo, la APA está de acuerdo en que el tema merece ser estudiado más a fondo e incluso propone posibles criterios de diagnóstico para su utilización en la investigación.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce oficialmente la dependencia de la cafeína como un síndrome.

El café tiene algunos beneficios para la salud

A diferencia de la mayoría de las demás sustancias adictivas, el consumo de café y cafeína puede tener ciertos beneficios para la salud.

Los más investigados incluyen:

  • Mejora de la función cerebral: El consumo regular de café puede mejorar el estado de alerta, la memoria a corto plazo y el tiempo de reacción. También puede reducir el riesgo de las enfermedades de Alzheimer y Parkinson.
  • Mejora del estado de ánimo: Los estudios demuestran que los consumidores habituales de café o cafeína tienen un menor riesgo de depresión y suicidio.
  • Estimula el metabolismo: El consumo diario de cafeína puede aumentar el metabolismo hasta en un 11% y la quema de grasas hasta en un 13%.
  • Mejora el rendimiento en el ejercicio: La cafeína puede aumentar la tolerancia a la fatiga, mejorar el rendimiento del ejercicio y hacer que sus entrenamientos sean más fáciles.
  • Protege contra las enfermedades cardíacas y la diabetes: Tomar regularmente bebidas con cafeína como el café y el té puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y diabetes de tipo 2 en algunos individuos.

¿Quién debe limitar el consumo de café o cafeína?

A pesar de estos beneficios, vale la pena mencionar que demasiada cafeína por día puede hacer más daño que bien.

Por esta razón, varias autoridades recomiendan que limite su consumo a 400 mg de cafeína por día. Eso es el equivalente a 4-5 tazas de café.

Además, es más seguro limitar la cantidad que consume por dosis a no más de 200 mg.

Además, ciertos individuos deben evitar completamente la cafeína o limitar su consumo a cantidades más pequeñas.

Por ejemplo, la cafeína puede empeorar la ansiedad y el insomnio y puede causar temblores, ansiedad y palpitaciones cardíacas en algunas personas.

El exceso de cafeína también puede causar dolores de cabeza y migrañas. Las personas que metabolizan la cafeína lentamente también pueden tener un mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos por beber café.

Además, si está tomando el relajante muscular Zanaflex o el antidepresivo Luvox, considere la posibilidad de evitar la cafeína. Estos medicamentos pueden aumentar sus efectos.

El consumo de cafeína también puede aumentar ligeramente los niveles de presión arterial, aunque este efecto puede desaparecer si se consume cafeína con regularidad.

Por último, se aconseja a las mujeres embarazadas que limiten su consumo diario a no más de 200 mg de cafeína por día, lo que equivale a 2 ó 3 tazas de café.

El resultado final

El café y la cafeína tienen propiedades adictivas que pueden llevar a la dependencia.

Sin embargo, el riesgo de adicción se ve afectado por muchos factores y puede variar de una persona a otra.

Dicho esto, si su consumo actual de cafeína no le está causando ningún daño, probablemente haya poco de qué preocuparse.

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